Tras desayunar en el hotel, posiblemente el mejor desayuno
de lo que llevamos de vacaciones, nos encaminamos a recoger el coche de
alquiler. Tenemos un paseo de 50 minutos, así que decidimos dejar las maletas
en recepción para no cargar con ellas y buscarlas más tarde con el coche. Por
si no sabíamos aún a donde habíamos ido de vacaciones el recepcionista nos lo ha
aclarado. Cuando dejábamos las maletas en una esquina de la recepción las estábamos
candando y el tipo nos dice: tranquilos esto es Australia, no Europa.... será
mamón!!! nos acaba de llamar ladrones a la jeta. No era cuestión de repasar la
historia para descubrirle de donde vienen ellos, pero ganas daban....
Hemos llegado bastante bien a la agencia del coche con el
google map, todo un invento. Tras solventar algún problemilla con la reserva, que no aparecía, nos han dado el coche. Bastante guarrete eso sí.
Antes de ponernos rumbo a la
Great Ocean Road, pasamos por el hotel a por nuestras maletas, y de paso a
comprarnos un par de bokatas en la tienda de al lado. Ya tenemos la comida. Por
16 $ tenemos dos bokatas y un café.
La
Great Ocean Road es la ruta
turística por
carretera más conocida de Australia, discurre por rompientes de
surf de categoría mundial, bosques húmedos, ciudades costeras y árboles llenos
de koalas o campos de golf llenos de canguros. Esta ruta permite acercarse al
océano Antártico.
En la autopista, antes de llegar
a
Geelong, hay un punto de información donde merece la pena parar. Lo atienden
unos jubilados voluntarios, que son los mejores guías que he visto. Dan toda
clase de información sobre la ruta. Y documentación tienes toda la que quieras.
Nuestra primera parada ha sido
Geelong. Este pueblo destaca por su bonito paseo marítimo lleno de bolardos que
representan parte de la historia de
Geelong.
Podemos ver mujeres de los años 20, un equipo de waterpolo, un policía
de 1910. Es una estampa curiosa y reconocida. El paseo marítimo es bonito, pero
se nos ha levantado un viento muy desagradable, y algo fresco. Este paseo con
buen tiempo se tiene que disfrutar mucho, hay una gran zona para picnic y un
pabellón de baño estilo art déco. Por no hablar de una estupenda playa, llamada Estearn Beach
 |
| Bells Beach |
Tras comernos el bokata en un banco, nos hemos puesto rumbo a
Torquay, conocido por ser la capital mundial del surf. Aquí nacieron las dos mayores marcas de productos de surf, Rip Curl y Quicksilver. Además de visitar las playas, (
Bells Beach es parada obligada, al que se llega por un bonito sendero) lugares estupendos para la práctica de este deporte, el pueblo poco más ofrece. No sé si por el mal tiempo, o porque no era un buen día para la práctica de este deporte, pero no vimos nada más que a una persona dentro del agua con su tabla, intentando cabalgar alguna ola, así que tampoco hemos pasado demasiado tiempo en
el pueblo.
El siguiente pueblo que hemos
visitado ha sido
Anglesea. Este
pueblo es famoso por su campo de golf. Y no
porque sean los mejores hoyos del mundo, o porque aquí se juegue un importante
campeonato, no, es famoso porque en sus campos pastan decenas de canguros.
Aunque sea difícil de creer es el mejor sitio para ver canguros en libertad.
Como dicen los italianos el
tiempo se ha puesto brutísimo, así que tras sacar varias fotos a los canguros,
bajo un diluvio nos ponemos rumbo a
Lorne.